El melanoma cutáneo no es el cáncer de piel más frecuente, pero sí el más agresivo. Causa el 80 % de las muertes debidas al cáncer de piel. En todo el mundo se diagnostican cerca de 160.000 nuevos casos al año y se registran cerca de 57.000 muertes relacionadas con esta enfermedad.
El melanoma es una proliferación maligna de los melanocitos, que son las células de nuestra piel responsables de producir melanina, el pigmento que da color a la piel y al cabello. Cuando una persona se expone al sol, se activa la síntesis de melanina en los melanocitos para evitar que la piel se queme y que se dañen los núcleos celulares de la epidermis. Esta producción de melanina hace que la piel se oscurezca. La melanina absorbe la radiación ultravioleta y neutraliza los radicales libres que esta genera, de manera que nos protege de ciertas enfermedades cutáneas.
El melanoma es un tumor muy agresivo porque puede manifestarse inicialmente con lesiones muy pequeñas, de poco más de un milímetro de grosor, y extenderse por el organismo hasta originar metástasis, las cuales suelen ser la principal causa de mortalidad. Las metástasis de melanoma suelen afectar al hígado, los pulmones, los huesos y el cerebro. Preocupa mucho por su capacidad invasiva, así como por su incidencia. Es un tumor cuya incidencia está en continuo aumento desde hace más de treinta años, algo que se relaciona, en parte, con las quemaduras solares, aunque este no es el único factor de riesgo.
La radiación ultravioleta y las quemaduras solares ocurridas en la infancia y la adolescencia son factores de riesgo, dado que la piel es un órgano con memoria. Pero no todos los melanomas aparecen en zonas expuestas al sol. Los hay de diferente origen y por eso es importante estudiar otros factores de riesgo. Algunos se deben a la propia dotación genética del individuo. Por ejemplo, las personas que tienen una piel muy clara con muchos lunares o los pelirrojos presentan un riesgo mayor por su menor cantidad de melanina. Por otra parte, también hay otros factores que no se conocen muy bien y que están relacionados con situaciones de estrés, con la dieta o incluso con la microbiota. Todavía quedan por conocer muchos elementos del origen del melanoma.
Hasta hace poco más de quince años, la vida media de un paciente con melanoma metastásico era poco más de un año y solo el 15 % respondía a los tratamientos convencionales con cirugía, quimioterapia y radioterapia. Gracias a la investigación se ha avanzado mucho y se ha podido mejorar significativamente la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes. En dos proyectos de investigación que cuentan con el apoyo de la Fundación ”la Caixa” se está trabajando para avanzar en la comprensión de las causas del origen y la progresión del melanoma con el objetivo de mejorar el diagnóstico y los tratamientos disponibles.
Nuestras células pueden entrar en estado de «hibernación», conocido como senescencia, un mecanismo de defensa contra la iniciación de un tumor. Las células dejan de dividirse y liberan sustancias que frenan el crecimiento de las células vecinas y, por lo tanto, la progresión tumoral. Las células senescentes son la barrera que las células tumorales deben vencer para progresar y poder diseminarse. Así, cuantas más células senescentes, mayor dificultad para que un tumor progrese. El grupo liderado por Fátima Gebauer ha descifrado un mecanismo molecular que impulsa la senescencia celular, lo que permitirá frenar la diseminación del tumor. Ahora trabaja en el diseño de nuevas dianas terapéuticas para las fases más avanzadas de la enfermedad.
En el proyecto liderado por Marisol Soengas se ha identificado las «señas de identidad del melanoma», una serie de proteínas y genes que lo diferencian del resto de los tumores. Además, su grupo ha desarrollado el único modelo animal hasta el momento que posibilita visualizar in vivo cómo viajan las células tumorales a los órganos donde se asientan y metastatizan. El trabajo en ratones modificados genéticamente permite ahora el estudio de nuevos mecanismos y tratamientos que hagan posible bloquear ese viaje y frenar la metástasis del melanoma.
Ponentes:
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Fátima Gebauer Hernández, investigadora y coordinadora del programa de Biología del Genoma en el Centro de Regulación Genómica (CRG).
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Marisol Soengas, investigadora y jefa del grupo de Melanoma en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).
Moderadora:
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Pilar Pérez, jefa de sección del Área de Salud de El Mundo.
Proyectos con apoyo de la Fundación ”la Caixa”:

